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Proyecto

Áreas de Rehabilitación Integral (ARI) – Algeciras

La barriada algecireña recibe dos millones de euros de la Inversión Territorial Integrada (ITI) de Cádiz para la impermeabilización y la mejora de la eficiencia energética y la accesibilidad de los bloques de pisos.

La Piñera renuncia al abandono e inicia con la ITI su transformación con la rehabilitación de 21 edificios de viviendas

La barriada algecireña recibe dos millones de euros de la Inversión Territorial Integrada (ITI) de Cádiz para la impermeabilización y la mejora de la eficiencia energética y la accesibilidad de los bloques de pisos

La Piñera es uno de los barrios más antiguos y poblados de Algeciras y una de las zonas en color rojo del mapa de la renta del municipio. Construido en la década de los 50 en la parte sur, le separan del centro de la ciudad quince minutos andando y una realidad muy distinta marcada por el alto nivel de desempleo, un tejido comercial escaso, la carencia de infraestructuras y equipamientos públicos y un parque de viviendas deteriorado que acusa el paso del tiempo y la falta de mantenimiento.

Los índices de riesgo de exclusión social de este barrio multicultural fueron tomados en cuenta por la Junta de Andalucía para constituirlo en 2020 en Área de Rehabilitación Integral (ARI) en el marco de la Inversión Territorial Integrada (ITI) 2014-2020 de la provincia de Cádiz que gestiona la administración andaluza. Una ARI es una zona que por alguna circunstancia especial necesita ser rehabilitada con mayor urgencia que otras. Una de las finalidades de declarar ARI una barriada es la obtención de financiación para rehabilitarla por entenderse que la población residencial tiene dificultades económicas para acometer proyectos de reforma de envergadura.

En este contexto y con este objetivo la Junta de Andalucía incluyó la ARI La Piñera en el proyecto ‘Regeneración Urbana en Barrios Desfavorecidos’, financiado con cargo a los fondos europeos de la ITI de Cádiz del que forman parte barriadas de los ocho municipios de más de 50.000 habitantes de la provincia gaditana: Algeciras, Cádiz, Chiclana, Jerez de la Frontera, La Línea de La Concepción, El Puerto de Santa María, Sanlúcar de Barrameda y San Fernando.

Dos millones de euros para rehabilitar La Piñera

El objetivo de este proyecto era mejorar la calidad de vida de los vecinos a través del fomento de las actuaciones de rehabilitación de los edificios de viviendas desde la iniciativa de las propias comunidades de propietarios, que serían las entidades promotoras. Para ello recibirían una subvención de la ITI para sufragar todo el coste de las obras para mejorar el estado de conservación, la accesibilidad y la calidad ambiental de los edificios. Así se hizo y se contó para ello con la colaboración del Ayuntamiento de Algeciras.

Con las obras ya acabadas, el balance ha sido positivo: 21 bloques rehabilitados con 170 viviendas y una inversión de 2.061.580 euros que ha permitido a las comunidades que cumplían con los requisitos recibir entre 74.000 y 205.000 euros (según las necesidades de cada edificio). Más allá de las cifras, esta actuación pública ha marcado un hito en La Piñera. Representa el inicio ambicioso de la regeneración de un barrio tan degradado como expandido por el callejero sur del municipio.

Edificios aislados del frío y el calor

Para desarrollar el proyecto de forma coordinada y homogénea las empresas constructoras contratadas por las comunidades se unieron y formaron una Unión Temporal de Empresas (UTE). Juan Carlos Carrillo es el gerente de la UTE Piñera y una de las personas que, probablemente, mejor conoce los detalles técnicos y los beneficios de las obras realizadas: “La rehabilitación se ha centrado en tres aspectos: la conservación e impermeabilización, la eficiencia energética y la accesibilidad. Para ello hemos impermeabilizado las cubiertas con el sistema PET, un aislamiento térmico con revestimiento impermeable garantizado por veinte años. Hemos aislado térmicamente las fachadas con el sistema SATE, que consta de una placa de polietileno expandido de 4 cm que se atornilla a la fachada natural y sobre esta se aplica una capa de mortero armado (aislante) y una pintura impermeable rugosa especial”.

Estos sistemas de impermeabilización y aislamiento térmico mejoran la envolvente del edificio y estabilizan la temperatura de las viviendas todo el año de manera que en invierno hace menos frío y en verano menos calor ganando en calidad ambiental y eficiencia energética al necesitar menos climatización.

“Para la accesibilidad se han hecho rampas de acceso en los portales de los bloques para las personas con movilidad reducida. De forma previa, al inicio de la rehabilitación actuamos en las patologías que presentaban los edificios como la reparación de cornisas, reparación de fachadas, sustitución de bajantes de uralita por PVC, cambio de toda la carpintería exterior de las zonas comunes e instalaciones y renovación de portales”, explica.

Viviendas más confortables y sostenibles

La mejora estética de los edificios rehabilitados es indiscutible y beneficioso para el entorno, más aún el impacto social. Las viviendas son ahora más confortables, sostenibles, seguras y permiten a quienes viven en ellas ahorrar dinero en la factura de la electricidad. “La inversión ha merecido la pena”. Es la opinión de Fernando Gómez, socio de la UTE. “Este tipo de actuaciones en edificios de barriadas desfavorecidas son positivas para la zona y para la calidad de vida de los vecinos, que se conciencian de que no están olvidados por la administración pública y les ayuda a mentalizarse de que la unión entre vecinos puede cambiar muchas cosas”.

Satisfacción vecinal

En la calle Segres de este barrio obrero en el que conviven diferentes nacionalidades y mucha población mayor residente desde hace décadas saben de primera mano los beneficios de este esfuerzo vecinal. El número 6 es uno de los bloques rehabilitados. Teresa Zorrilla es la presidenta de la comunidad y resume en tres claves el cambio que ha supuesto la rehabilitación impulsada por la ITI: “hacía falta”, “era muy costosa” y “se vive mejor ahora”. “Las obras han quedado muy bien y los vecinos estamos contentos porque después de tantos años viviendo aquí era necesaria una rehabilitación porque la barriada es muy antigua. Nosotros alguna vez hemos pintado el edificio pero poco más. Ha quedado todo muy bien y, sobre todo, se nota el cambio”. Donde más se percibe es en el confort interior de las viviendas por el aislamiento térmico. Se nota en todas las plantas del edificio pero, especialmente, en la última “donde por ejemplo los vecinos no han pasado en verano el calor de otros años”.

Para la regeneración de edificios deteriorados de viviendas privadas en las ARI la subvención de la ITI abarcaba el coste completo de la obra. “Menos mal que no hemos tenido que pagar nada porque este es un bloque de jubilados y no hubiéramos podido hacer frente a tantos arreglos como han hecho”, reflexiona Teresa desde el salón de su casa. De los ocho vecinos solo dos trabajan. Los demás son personas mayores que les pueden contar a sus nietos la historia de cuando La Piñera comenzó a sacudirse el lastre del abandono e inició su transformación.