ITI Cádiz | El impulso que transforma Cádiz
Proyecto

Áreas de Rehabilitación Integral (ARI) – Sanlúcar de Barrameda

La ITI de Cádiz lleva el impulso rehabilitador a Sanlúcar de Barrameda con más de tres millones de euros para renovar edificios de viviendas y calles de El Palomar y Los Ángeles

El Palomar y Los Ángeles, de barriadas deprimidas a zonas en transformación

La ITI de Cádiz lleva el impulso rehabilitador a Sanlúcar de Barrameda con más de tres millones de euros para renovar edificios de viviendas y calles de dos áreas empobrecidas

Las barriadas El Palomar y Nuestra Señora de los Ángeles tienen en común que están en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), se construyeron en torno a mediados del siglo pasado y llevaban décadas necesitadas de una intervención residencial, urbanística y social.

El Palomar se edificó a principio de los años 80 y es una de las barriadas más extensas. La barriada de Los Ángeles, de dimensiones más reducidas pero de gran visibilidad al ser puerta de acceso a la ciudad desde la carretera de El Puerto de Santa María, se construyó en 1958. En ambas vive gente humilde que ahora ha tenido la oportunidad de renovar sus viviendas y disfrutar de  mejoras en el espacio público en el que hacen su vida diaria gracias a la Inversión Territorial Integrada (ITI) de Cádiz, un instrumento de la Unión Europea para apoyar acciones en un área geográfica determinada con el fin de dar respuesta a necesidades o retos de esa zona.

La Junta de Andalucía es la responsable de la gestión de estos fondos europeos. Para poner freno al deterioro de barrios vulnerables de la provincia de Cádiz lanzó, en el marco de la ITI, una convocatoria de ayudas para fomentar la mejora integral de edificios de viviendas de titularidad privada en zonas urbanas desfavorecidas pertenecientes a las denominadas Áreas de Rehabilitación Integral (ARI) de municipios de más de 50.000 habitantes. En el caso de Sanlúcar, las barriadas de El Palomar y Los Ángeles. La consejería al frente: Fomento, Articulación del Territorio y Vivienda. El nombre del proyecto: ‘Regeneración urbana en barrios desfavorecidos’.

Para canalizar las ayudas, explica María José de la Orden, jefa del servicio de Rehabilitación y Arquitectura de la delegación territorial de Fomento de la Junta en Cádiz, los ayuntamientos operaron como entidades colaboradoras “delimitando las actuaciones a desarrollar en las ARI y gestionando las solicitudes para entregar a las comunidades de propietarios solicitantes las subvenciones recibidas previamente de la administración autonómica”.

En este marco de trabajo, el Gobierno andaluz aprobó para el conjunto de la provincia de Cádiz 31.9 millones de euros en subvenciones divididas en dos líneas, una para la rehabilitación de viviendas y otra para la regeneración del espacio publico urbano. En total 28,2 millones para modernizar y mejorar la habitabilidad de los edificios de pisos de las barriadas y 3,7 millones para arreglar calles y plazas del entorno de las viviendas. Las obras han beneficiado a barriadas de ocho municipios gaditanos: Cádiz, El Puerto de Santa María, Jerez, Chiclana, San Fernando, Sanlúcar de Barrameda, Algeciras y La Línea de la Concepción.

Veintiséis edificios rehabilitados

En Sanlúcar de Barrameda la ITI ha supuesto en cifras una inversión de 3.099.861 euros. Y, sobre todo, el inicio del esperado impulso a las dos barriadas, a cuyas comunidades de propietarios la Junta ha destinado una subvención de 2.324.896 euros para la rehabilitación de sus bloques de viviendas y, al ayuntamiento, otra de 774.965 euros para las obras de regeneración del espacio público de ambas.

La ejecución local de esta inversión se traduce, en el ámbito residencial, en 26 edificios de viviendas rehabilitados: 20 bloques con 160 viviendas en El Palomar y 6 bloques con 50 pisos en Los Ángeles. En esencia, 210 familias beneficiarias que después de años de espera ven sus edificios renovados y su calidad de vida reforzada. Y a coste cero, porque una de las características de estas ayudas que tenían que solicitar obligatoriamente las comunidades de propietarios debidamente constituidas era que cubría el importe total del  coste de las obras.

Cada edificio presentaba necesidades diferentes. Se han llevado a cabo obras en las cubiertas, azoteas, fachadas e instalaciones comunes y se ha mejorado la accesibilidad y la eficiencia energética con la instalación de placas solares. “Son trabajos orientados a la conservación, estética, impermeabilización, saneamiento, accesibilidad y calidad ambiental del edificio”.

El principio del cambio

Juan Enrique Arana, presidente de la asociación de vecinos El Palomar desde hace tres décadas y un referente del asociacionismo de Sanlúcar de Barrameda, a sus 87 años puede narrar la cronología de la barriada desde que era campo. Lleva viviendo en ella más de 40 años y habla con solvencia de su estado actual y de su proyección de futuro. “Esta es una barriada de gente humilde; siempre ha estado marginada económica, cultural y políticamente, por eso la ITI ha supuesto una oportunidad importante para mejorar nuestra calidad de vida”. La pena -destaca- “es que la falta de formación y  de hábito de los vecinos (la mayoría personas mayores poco acostumbradas a trámites burocráticos) ha frenado en muchos casos el acuerdo necesario entre los propietarios para solicitar la ayuda”. La finca de Juan Enrique tenía constituida la comunidad y “hemos ido manteniendo poco a poco el edificio”. Por eso pidieron la ayuda para lo que les quedaba por hacer: pintar la fachada, colocar tela asfáltica en la azotea y el portero automático.

En otros portales no ha ocurrido lo mismo y los edificios renovados y sin rehabilitar conviven en el mismo entorno urbano. “Hay muchos propietarios que ahora se han arrepentido y me da pena. Estoy convencida de que si esta ayuda la sacaran otra vez se acogerían todos los vecinos que ahora no se han atrevido porque muchos han venido a preguntar cuando han visto los bloques rehabilitados”. Son palabras de Ángeles Viejo, vicepresidenta de asociación y una de las personas que más ha ayudado con el papeleo. Ángeles se queda con la parte positiva: “La imagen y la estética del barrio ha empezado a cambiar”.

“Esta subvención ha sido un dinero que nos ha venido y nunca lo hubiéramos esperado”, opina María Dolores Sánchez, tesorera de la asociación. En su bloque la mayoría de los propietarios son pensionistas, como ella. “Ni en sueños habríamos podido arreglar todo en mi edificio sin esa ayuda del cien por cien y teniendo solo que pagar lo que nos corresponde en la declaración de Hacienda”. En su bloque cada vivienda ha recibido 12.000 euros que se ha destinado a “la instalación de placas solares, el arreglo del techo, el pintado de la fachada, la sustitución de las tuberías de agua y los cables de la luz y la colocación de contadores de agua individuales”. Coincide en que la falta de experiencia en este tipo de procesos administrativos ha creado inseguridad en muchos vecinos propietarios y mucha gente se echó para atrás.

Por su parte, en Los Ángeles se han rehabilitado seis edificios. En número de viviendas son 50 familias beneficiarias que ahora son la avanzadilla de una etapa de progreso en la barriada.

Barriadas más atractivas y mejor dotadas

La otra línea de ayudas de la ITI se sitúa en las calles y plazas de las barriadas. Para potenciar la regeneración del entorno y  hacerlos más accesibles y atractivos para la población joven y mayor, tras un proceso participativo con los vecinos el ayuntamiento propuso a la Junta de Andalucía una serie de actuaciones que fueron aprobadas y subvencionadas por la administración regional por un importe de 774.965 euros.

En el caso de Los Ángeles, estas obras han ayudado a cambiar la fisonomía de las calles y fomentar el uso de las zonas públicas. El impulso transformador es visible. Se ha cambiado el acerado de toda la barriada, que ahora es más inclusiva, segura y atractiva para la estancia y el paso de los vecinos. “Teniendo en cuenta que aquí vivimos muchas personas mayores y se están empezando a mudar parejas jóvenes con hijos, esto era necesario”, opina Caridad González, vecina desde hace tres años y medio que muestra su satisfacción por los nuevos aires. También se ha instalado alumbrado público nuevo en la Avenida Pozo de las Vacas, modernizando la imagen de esa fachada de entrada a la ciudad. En el interior de la barriada se han creado nuevos espacios para el esparcimiento “y para poder sentarnos a charlar” con la colocación de bancos individuales y colectivos. En el perímetro exterior se ha instalado un área de juegos infantiles y un circuito biosaludable con aparatos de ejercicio para adultos y mayores.

Dentro de la regeneración de El Palomar se han remodelado las plazas Blas Infante y la plaza del Urogallo, donde también se ha instalado un área de juegos infantiles y un circuito de aparatos biosaludables; se ha puesto césped artificial en el campo de fútbol así como dos campos de petanca. Por último, se ha sustituido el alumbrado público antiguo por puntos led. Todas son medidas en sintonía con los estándares actuales de sostenibilidad y edificación y, sobre todo, con la necesidad de modernización que tenían ambas barriadas, ahora en transformación.