Consevación y regeneración del hábitat del alcornocal
- Áreas de actuación: Desarrollo sostenible
- Inversión: 1.568.723 €
- Beneficiarios: Provincia de Cádiz
Conservación y mejora del Alcornocal (recuperación de más de 3.000 hectáreas de alcornocal en montes públicos mediante su regeneración). Asegurando la persistencia de una de las principales fuentes de riqueza de los entornos rurales de la provincia como es el corcho.
Objetivo: Conservar el alcornocal más grande de España
La actividad económica vinculada al sector del corcho en Andalucía se calcula en unos 200 millones de euros anuales y solo en contratación de personal genera unos 4,5 millones de euros al año. La provincia de Cádiz aglutina el 38% de la producción andaluza de corcho. Mueve unos 76 millones de euros anuales y es la mayor productora de corcho de la región, con 120.000 hectáreas de alcornocal y una producción media en los últimos diez años de aproximadamente 13.500 toneladas, según el Plan Estratégico de Alcornocal y del Corcho de la Junta de Andalucía. El alcornocal representa, además, una de las principales fuentes de riqueza del entorno rural.
Estas cifras demuestran el liderazgo de la provincia gaditana en la industria del corcho. Mantener esta posición predominante en el contexto andaluz y nacional requiere, no obstante, de esfuerzos mayúsculos por proteger la salud del alcornocal frente a una de sus principales amenazas: la herbivoría de ungulados (alimentación de herbívoros, especialmente ciervos y gamos). Todo ello en un escenario de cambio climático con veranos más largos y calurosos que debilitan el alcornocal.
Con esa finalidad, la Junta de Andalucía ha llevado a cabo en el marco de la Inversión Territorial Integrada (ITI) de la provincia de Cádiz un proyecto para la conservación y regeneración del hábitat del monte alcornocal gaditano en el que ha invertido 1.568.723 euros.
El objetivo era regenerar 3.000 hectáreas del monte alcornocal propiciando la renovación de las masas y la mejora del estado de ese ecosistema forestal amenazado por la alimentación de la densa fauna de ungulados que habita en el Parque Natural de Los Alcornocales, asegurando así la persistencia del corcho.
“La alta densidad de especies cinegéticas están castigando la vegetación porque comen mucha cantidad y no dejan que los árboles jóvenes se desarrollen. El hecho de que existan tantos ciertos y gamos hace que ese monte no se pueda desarrollar adecuadamente y la masa forestal se degrade cada vez más. Controlar el exceso de presión de herbivoría provocada fundamentalmente por cirvos silvestres es vital porque comprometen el futuro del alcornocal y todos sus hábitats asociados, de incalculable valor ecológico”, explica Juan Antonio Martín, jefe del servicio de Gestión del Medio Natural de la delegación territorial de Sostenibilidad, Medio Ambiente y Economía Azul de la Junta de Andalucía en Cádiz.
A principios del siglo XX se introdujeron el ciervo y gamo para la caza mayor en Los Alcornocales y su población terminó disparándose y desplazando al corzo, el hervíboro natural de la zona, más pequeño y menos agresivo para la vegetación. La presión de herbívoros hace que el bosque no se renueve.
Para controlar la situación, en este proyecto de la ITI se seleccionaron siete montes públicos de la Junta de Andalucía en los que se colocaron 3.000 hectáreas de malla cinegética (cerramiento) repartidas en tres términos municipales: Arnao y Los Lirios (Alcalá de los Gazules); Valdeinfierno y Cuesta del Huevo (Los Barrios); El Salado, Majada del Lobo y San José de las Casas (Jimena de la Frontera). “En esa extensa área se limitó el acceso del ganado y se controló la herbivoría silvestre”.
Esta intervención, complementada con otras posteriores de repoblación, siembra y control de especies cinegéticas, permitió frenar el castigo al que estaba sometido la vegetación de Los Alcornocales, explica Juan Antonio Martín: “La alta densidad de estos animales estaba generando procesos de matorralización y no permitía que nacieran nuevas semillas de bellota. La consecuencia era el envejecimiento y decaimiento de la masa de alcornocal, la reducción de la calidad genética del arbolado y un parque natural desestructurado en algunas de sus partes por la ausencia de distintas generaciones de arbolado”.
La insuficiente existencia de arbolado de regeneración por semilla en Los Alcornocales hacía que el monte bajo no pudiera realizar su conversión en monte alto. “Esa falta de regeneración por semilla reduce la calidad genética de los árboles y se traduce en falta de vigor vegetativo, además de facilitar la entrada de vectores patológicos tanto víricos como micológicos”.
Con este proyecto financiado con fondos europeos se ha logrado proteger la vegetación frente a los daños que la fauna ocasiona en su crecimiento, desarrollo vegetativo y diversidad.
De hecho, una vez instalados los cercados y equilibrada la densidad cinegética, el monte ha comenzado su proceso de regeneración. Con el tiempo esto derivará en una mayor calidad de la vegetación y la supervivencia de la masa forestal de los alcornocales. Y, en última instancia, en el aprovechamiento del corcho en el futuro.
((despiece)) Una de las diez maravillas naturales de Europa
Catalogado como una de las diez maravillas naturales de Europa, el Parque Natural de Los Alcornocales, declarado en 1989, reparte sus 173.619 hectáreas entre los municipios gaditanos de Alcalá de los Gazules, Algar, Algeciras, Arcos de la Frontera, Benaocaz, Castellar de la Frontera, El Bosque, Jerez de la Frontera, Jimena de la Frontera, Los Barrios, Medina Sidonia, Tarifa y Ubrique, así como el malagueño de Cortes de la Frontera.
Su principal valor ecológico es el bosque de alcornocales, que alberga el más extenso de España y el mejor conservado de Europa. El principal recurso económico de la comarca procede de la extracción del corcho en más de 120.000 hectáreas de alcornocal.