Proyecto

Innovación en el sector del corcho

Proyecto de desarrollo de aplicaciones industriales de materiales basados en corcho.

Determinación de nuevos usos para el corcho vinculados, principalmente, al sector naval y aeronáutico, donde la provincia de Cádiz es puntera, y donde la UCA cuenta con una larga trayectoria de colaboración con las principales industrias tractoras.

Objetivo: aprovechando la potencia del sector naval y aeronáutico, y la importante producción de corcho que existe en la provincia de Cádiz, este proyecto pretende buscar usos alternativos para este material que puedan cubrir algunas necesidades en los mencionados sectores.

Del alcornoque a la industria estratégica: las nuevas aplicaciones del corcho gaditano

Un proyecto de I+D+i financiado por los fondos ITI aporta usos alternativos de este material para la actividad de diversos sectores económicos

Los cohetes Delta de la NASA usan corcho como aislante. Fue la solución de los ingenieros para evitar el calentamiento de la nave al ascender por la atmósfera terrestre. La cripta de la Sagrada Familia tiene suelos de corcho. Los arquitectos encargados de la restauración lo eligieron por su durabilidad, aislamiento, confort térmico, absorción acústica y por ser un material ecológico. 

Más allá de los tradicionales tapones de botellas, el corcho puede tener multitud de nuevos usos y aplicaciones en diferentes sectores económicos. Investigar este potencial aplicando I+D+i es la finalidad del proyecto Innovación en el sector del corcho, que la Junta de Andalucía en convenio con la Universidad de Cádiz (UCA), ha desarrollado con fondos de la Inversión Territorial Integrada (ITI) de Cádiz, una provincia líder en la producción mundial de corcho. 

El objetivo: desarrollar técnicas de fabricación avanzada y nuevos materiales basados en el corcho para ponerlos a disposición de empresas interesadas. De paso, mejorar la rentabilidad de un sector con larga tradición en la provincia que podía ofrecer soluciones a la demanda de productos más sostenibles. 

Con un presupuesto de casi 400.000 euros (230.000 euros aportados por la Junta y 167.000 por la Universidad) durante dos años han trabajado en el proyecto Adicork, de desarrollo de aplicaciones industriales de materiales basados en el corcho con el fin de darle nuevos usos a la corteza del alcornocal. Son usos ligados, principalmente, a los sectores naval y aeronáutico en los que la provincia de Cádiz es puntera y con cuyas industrias tractoras la UCA colabora hace años. Se buscaba incrementar el valor añadido del corcho, buscar usos alternativos, fomentar la conservación de los alcornocales y crear riqueza en el entorno de producción.

España produce en torno al 30% del total del corcho mundial, Andalucía aporta el 80% de la cuota nacional y la provincia de Cádiz, según el borrador del Plan Estratégico del Alcornocal y el Corcho en Andalucía, aporta unas 14.000 toneladas de corcho al año, el 38% de la producción andaluza. En este escenario favorable la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible (hoy Consejería de Sostenibilidad, Medio Ambiente y Economía Azul) y la Universidad se emplearon a fondo para valorizar el corcho y proyectarlo en el ámbito I+D+i y de la producción sostenible. 

En Adicork han participado técnicos de la Junta y el grupo de investigación de Materiales y Nanotecnología para la Innovación (INNANOMAT) de la UCA. La Universidad aportó el conocimiento científico y la labor investigadora. La Junta, la asesoría técnica a los investigadores sobre todo lo relacionado con los valores naturales, trabajos y planificación del alcornocal en la provincia. También fue nexo de unión entre las empresas del corcho y la institución académica. 

 

20 nuevos materiales y 40 prototipos

Tras dos años de trabajo, esta inversión en ciencia ha servido para desarrollar “20 materiales y 40 prototipos de productos para nuevas aplicaciones del corcho que se comercializarán en una fase posterior”, explica Juan Antonio Martín, jefe del servicio de Gestión del Medio Natural de la delegación territorial de Sostenibilidad, Medio Ambiente y Economía Azul de la Junta de Andalucía en Cádiz. “El corcho es un producto con propiedades muy interesantes para la industria porque es un gran aislante, flexible, ligero e ignífugo. Hasta ahora se destinaba casi en exclusiva a tapón de botellas. Con este proyecto hemos valorizado el corcho aplicando tecnología innovadora para generar nuevos materiales con características similares para su uso por parte de empresas de diferentes sectores productivos”. 

En definitiva, se ha promovido una nueva forma de aprovechamiento del corcho fabricando nuevos productos que lo integran, con la diferencia de que tienen mayor valor añadido que los producidos antes de la ejecución de este proyecto ITI. 

El corcho empleado “es el que normalmente se desecha (no el de gran calidad), con lo cual se contribuye además a la economía circular”, apunta Juan Antonio Martín. Con esta iniciativa “el corcho ha pasado de ser un recurso natural infrautilizado a un material con un futuro prometedor” para la competitividad de la provincia. Entre los mercados que han mostrado interés en sus nuevas aplicaciones Martín destaca los sectores aeronáutico, naval, construcción, náutico deportivo, mobiliario y decoración. Esto quiere decir que “los nuevos materiales y prototipos podrán comercializarse como componentes de barcos y aviones o como tablas de surf, mesas o sillas, entre otros muchos usos”. 

 

Una provincia más competitiva

Este proyecto beneficia a la economía, el empleo, el entorno rural y el medio ambiente de la provincia: “Da valor a una materia prima infrautilizada, posibilita la futura comercialización de nuevos materiales y productos y, en consecuencia, generar crecimiento económico y empleo local”. Lo ideal -añade- “es que el valor añadido no se vaya y se creen empresas de base tecnológica en torno al corcho”. Esto sumaría más empleo y fijaría población en el entorno rural. 

Por otro lado, la futura demanda de esos materiales y productos “va a revertir en un mayor esfuerzo por conservar la masa de alcornocal para que siga produciendo corcho; eso significa más jornales para trabajos selvícolas, de descorche y de mantenimiento del monte”. De nuevo, más empleo. De momento las perspectivas son positivas, las 42 empresas (25 de la provincia de Cádiz y 17 de fuera) con las que han mantenido contacto durante el desarrollo del proyecto han mostrado “gran interés” y una multinacional ya ha incorporado uno de esos materiales avanzados a su actividad industrial.

 

Tecnologías de fabricación aditiva

Para el desarrollo de los nuevos materiales los investigadores de la UCA han empleado tecnologías de fabricación aditiva (impresión 3D), que permite fabricar diseños muy complejos y eficientes, ahorra material, aporta sostenibilidad, rapidez en el prototipado, rediseño y fabricación. Ventajas que suponen mayor competitividad en la producción. 

Estos materiales están constituidos en la mayor parte de los casos por “una base termoplástica a la cual se añade el corcho en un formato convenientemente procesado, habitualmente granulado y en ocasiones con tratamientos superficiales, o bien directamente tal cual como se recibe como residuo industrial de la industria taponera”, explica Sergio Molina, catedrático de Ciencias de los Materiales e Ingeniería Metalúrgica y Química inorgánica de la UCA y coordinador del grupo de investigación INNANOMAT, responsable de la labor científica de Adicork.

Pero ¿cómo acaba la corteza del alcornocal transformado en material para, por ejemplo, la industria naval? Molina arroja luz a esta pregunta con un caso práctico: “Un material compuesto con corcho, formado por una base que aporta una elevada resistencia a la intemperie y buenas propiedades mecánicas se puede transformar en mobiliario, en elemento de decoración, etc, o en prototipos más técnicos como los que hemos desarrollado para la industria naval y náutica. Estos materiales, junto con las tecnologías de fabricación aditiva empleadas, son útiles en usos en los que se requiere mayor sostenibilidad, menor peso (importante en los sectores industriales relacionados con el transporte), durabilidad y, en algunos casos, aislamiento térmico y acústico”. 

Algunos ya los comercializa Matersia, una empresa de base tecnológica participada por la UCA creada para la comercialización de los materiales desarrollados en el proyecto ITI. “Hemos detectado varios sectores donde estos materiales causan interés”, expone el coordinador científico del proyecto citando algunos como el naval, náutico, aeroespacial, automoción, ferroviario, construcción, médico, deportivo, mobiliario urbano, interiorismo, decoración e iluminación. “El número de empresas que pronto podrán usar estos materiales es muy elevado”. 

 

Nuevas líneas de negocio para el corcho

La aplicación de la I+D+i puede abrir nuevas líneas de negocios al sector corchero. El aprovechamiento de los residuos industriales del corcho (con los procedentes de la industria taponera a la cabeza) “supone el aporte de un mayor valor añadido a la producción con corcho, no solo por la valorización de los residuos sino por la posibilidad de usar con nuevos materiales que integran corcho productos de mayor valor de mercado respecto a los fabricados clásicamente en la industria corchera”. 

Junto a la propia comercialización de los materiales innovadores, otras líneas de negocio que están por venir a raíz del proyecto -avanza Molina- “son las relacionadas con la comercialización de productos procedentes de la transformación por fabricación aditiva de los materiales mencionados”, con mucho potencial de mercado en numerosos sectores. 

En la actualidad, la empresa Torrent Clousures, con sede en Jerez y presencia en cuatro continentes, ha incorporado esta nueva tecnología aditiva en sus procesos de fabricación de tapones y cápsulas que le permite reducir costes de producción y minimizar la huella de CO2. 

Son los primeros resultados de la apuesta por la innovación para impulsar el sector del corcho gaditano en clave de futuro.

 

Conservación del alcornocal

Para potenciar la industria del corcho es imprescindible cuidar la salud del alcornocal, una de las principales fuentes de riqueza de los entornos rurales de la provincia de Cádiz. Antes de abordar  el proyecto de innovación en el sector del corcho, la Junta de Andalucía llevó a cabo otro proyecto con fondos de la ITI en el que invirtió 1.568.723 euros para la conservación y regeneración del hábitat del monte alcornocal gaditano

El objetivo era actuar para mejorar el estado de ese ecosistema forestal, amenazado por la alimentación de la densa fauna de ungulados del Parque Natural de Los Alcornocales, especialmente ciervos y gamos. 

La actuación consistió en acotar con malla cinegética 3.000 hectáreas de alcornocal repartidas en siete montes públicos de tres términos municipales: Arnao y Los Lirios (Alcalá de los Gazules); Valdeinfierno y Cuesta del Huevo (Los Barrios); El Salado, Majada del Lobo y San José de las Casas (Jimena de la Frontera). 

Esta acción, complementada con otras posteriores de repoblación, siembra y control de especies cinegéticas, permitió frenar el castigo al que estaba sometido la vegetación de Los Alcornocales, explica Juan Antonio Martín: “La alta carga cinegética  no dejaba que los árboles jóvenes se desarrollaran y tampoco que nacieran nuevas semillas de bellota. La consecuencia eran el envejecimiento y decaimiento de la masa de alcornocal, la reducción de la calidad genética del arbolado y su desestructuración en algunas zonas”. 

Una vez que se acota y equilibra la densidad cinegética, “el monte se regenera y  aumenta la calidad de la vegetación garantizando la supervivencia de la masa forestal de los alcornocales y, en última instancia, el aprovechamiento del corcho en el futuro”.

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